Carlos

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CONSTITUCIÓN DEL PATRIMONIO RESERVADO DE LA MUJER CASADA

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ACTIVO

El activo del patrimonio reservado está integrado por los siguientes bienes:

a) Todas las remuneraciones o emolumentos que provengan del trabajo realizado por la mujer separada del de su marido. En otras palabras, el producto directo del trabajo de la mujer, por tanto se incluyen: honorarios, sueldos, salarios, comisiones, pensiones, desahucios, indemnizaciones por accidentes del trabajo, donaciones remuneratorias en la parte que dan derecho a cobrar por los servicios prestados, etc.

b) Todos los bienes obtenidos por la mujer con el producto de su trabajo separado. Es decir, los bienes corporales e incorporales, tanto muebles o inmuebles sin importar el monto.

Al igual que expone Orrego, debemos entender incluida la cantidad que se le pague por concepto de seguros, en caso de destrucción de un bien reservado; y el precio que reciba por la venta o expropiación de los mismos (ORREGO Acuña, Juan Andrés. Apuntes Regímenes Matrimoniales. Recuperado el 16 de diciembre de 2015 de: http://www.juanandresorrego.cl/ apuntes/derecho-de-familia/, p. 83.).

c) Todas las accesiones, acrecimientos o aumentos de valor que se produzcan en estos bienes.

d) Los frutos e intereses que produzcan los bienes reservados. En otras palabras, los frutos del producto del trabajo y los frutos de los bienes que adquiere con el producto del trabajo, sean civiles o naturales. Es el caso, por ejemplo, de las rentas de arrendamiento producidas por un bien reservado.

e) Todos los bienes adquiridos por la mujer con estos frutos, y así sucesiva e indefinidamente.

PASIVO

El pasivo del patrimonio reservado está integrado por:

a) Las deudas contraídas por la mujer dentro de su administración separada.

Las obligaciones contraídas por la mujer en su administración separada no pueden perseguirse en sus bienes que administra el marido como jefe de la sociedad conyugal –con la salvedad del artículo 161-, ya que en tal caso, como apunta Juan Andrés Orrego, “el derecho de administración y usufructo del marido sobre tales bienes, se tornaría ilusorio”. [ORREGO Acuña, Juan Andrés. Apuntes Regímenes Matrimoniales. Recuperado el 16 de diciembre de 2015 de: http://www.juanandresorrego.cl/ apuntes/derecho-de-familia/, p. 83.].

Tales obligaciones podrán perseguirse en:

1.- Los bienes del patrimonio reservado;

2.- Los bienes de la mujer que administra parcialmente separada de bienes (artículos 166, 1724 y 167); y

3.- Los bienes del marido si en el contrato celebrado por la mujer éste se ha constituido fiador; o ha accedido a él de otro modo, o a prorrata del beneficio que hubiere reportado de las obligaciones contraídas por la mujer, comprendiendo en éste el de la familia común, en la parte en que de derecho haya debido proveer a las necesidades de esta (artículo 161).

b) Las deudas personales de la mujer, es decir, aunque actúe fuera de los bienes reservados (artículo 137 inciso 1°). El inciso 1° del artículo 137 nos dice que: “Los actos o contratos de la mujer casada en sociedad conyugal, sólo la obligan en los bienes que administre en conformidad a los artículos 150, 166 y 167.”

Debemos considerar dentro de esta hipótesis:

1.- Deudas contraídas antes del matrimonio;

2.- Deudas que provengan de un delito o cuasidelito;

3.- Deudas contraídas por la mujer respecto de un bien propio, autorizada por la justicia ante negativa injustificada del marido a ejecutar un acto o contrato respecto de tal bien; y

4.- Deudas que vengan anexas a una donación, herencia o legado deferido a la mujer.

c) Obligaciones contraídas por el marido, cuando se pruebe que el contrato celebrado por él cedió en utilidad de la mujer o de la familia común.

Carlos Antonio Garrido Chacana

Abogado, Magíster en Derecho de Familia e

Intervención Familiar

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