Carlos

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CARACTERÍSTICAS DEL PATRIMONIO RESERVADO DE LA MUJER CASADA

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1.- Constituye una institución de orden público. En virtud de lo anterior, es que la Excelentísima Corte Suprema ha resuelto que: “(…) Pues bien, ha de considerarse que la institución de los bienes reservados de la mujer casada que en síntesis son los que ella adquiere con el producto de su trabajo separado del marido, constituye un régimen que opera de pleno derecho, esto es, que tiene lugar por la sola circunstancia que marido y mujer se casen bajo el régimen de sociedad conyugal y por lo mismo, no hay necesidad de acordar su procedencia, ni pactar su regulación.

Su figura es de orden público y por lo mismo, no admite modificación o derogación alguna; así lo deja entrever el inciso 2º del artículo 150, al decir que la mujer casada se considerará separada de bienes respecto del ejercicio de la actividad que desempeñe y con ello administrará libremente los bienes reservados: ‘No obstante cualquiera estipulación en contrario’. Por lo mismo, no podría pactarse en las capitulaciones matrimoniales una estipulación por la cual la mujer no se mirare como separada de bienes respecto del producto de su trabajo, porque iría contra las leyes y estaría en detrimento de los derechos y obligaciones que las leyes les señalan a cada cónyuge respecto del otro, como lo resguarda el artículo 1717 del Código Civil. Si la institución no tuviera este carácter, se frustraría el objetivo de proteger los intereses de la mujer -no los del marido- y perdería toda su utilidad práctica. (…).

En consecuencia, si la mujer concurrió a formar una sociedad de responsabilidad limitada, declarando que intervenía en el acto en el carácter de agricultora, para estipular en el pacto social un aporte correspondiente al 60% del capital de la compañía, ha de entenderse que ha participado en el contrato actuando en razón de ejercer una actividad separada del marido y por lo mismo, habrá de considerarse que los derechos que la mujer tuvo en la sociedad se incorporaron a su peculio reservado, por reunir las condiciones que el artículo 150 del Código Civil estatuye para su consagración" [Sentencia de la Excelentísima Corte Suprema de 01 de junio de 2011, en causa Rol Nº 7427-2009.].

2.- Es un mecanismo o instrumento de exclusiva protección de la mujer, de ahí que solo su actividad pueda dar origen al mismo. Consecuencia de lo anterior, es que los bienes vinculados al mismo están protegidos constitucionalmente, de ahí que se haya resuelto que: “Resultando establecido que la recurrente es dueña del inmueble ocupado por su cónyuge, bien que adquirió con fondos de su peculio profesional, aparece que éste ilegalmente ha privado a aquélla del ejercicio del derecho de dominio que sobre dicha casa tiene; garantía que se encuentra protegida en el Nº 24 del artículo 19 de la Constitución Política de la República, la cual corresponde resguardar por esta vía proteccional y que este Tribunal está en el deber de otorga.[Sentencia de la Excelentísima Corte Suprema de 15 de marzo de 1989, Recurso de Protección, Rol Nº 13.744 -1989. (Fuente: http://www.legalpublishing.cl/, ID CL/JUR/29/1989].

3.- La institución nace y opera de pleno derecho dentro de la sociedad conyugal –no en la separación total de bienes y participación en los gananciales-, es decir, sin necesidad de un pacto especial, con la sola circunstancia que la mujer ejercite una actividad remunerada separada de su marido. De ahí, que la Excelentísima Corte Suprema haya sostenido que: La institución de los bienes reservados de la mujer casada que en síntesis son los que ella adquiere con el producto de su trabajo separado del marido, constituye un régimen que opera de pleno derecho, esto es, que tiene lugar por la sola circunstancia que marido y mujer se casen bajo el régimen de sociedad conyugal y por lo mismo, no hay necesidad de acordar su procedencia, ni pactar su regulación. Su figura es de orden público y por lo mismo, no admite modificación o derogación alguna; así lo deja entrever el inciso 2º del artículo 150, al decir que la mujer casada se considerará separada de bienes respecto del ejercicio de la actividad que desempeñe y con ello administrará libremente los bienes reservados: "No obstante cualquiera estipulación en contrario". Por lo mismo, no podría pactarse en las capitulaciones matrimoniales una estipulación por la cual la mujer no se mirare como separada de bienes respecto del producto de su trabajo, porque iría contra las leyes y estaría en detrimento de los derechos y obligaciones que las leyes les señalan a cada cónyuge respecto del otro, como lo resguarda el artículo 1717 del Código Civil. Si la institución no tuviera este carácter, se frustraría el objetivo de proteger los intereses de la mujer "no los del marido" y perdería toda su utilidad práctica.” [Sentencia de Excelentísima Corte Suprema, de 01 junio 2011, en causa Rol Nº 7427-2009].

4.- Más que bienes por sí solos, constituyen un patrimonio especial con activo y pasivo propios, sujetos a un régimen jurídico completamente distinto de la sociedad conyugal.

Si bien en principio y de cierto modo son bienes sociales, mantienen una administración diferente a la de los demás bienes de la sociedad conyugal. De ahí, que la Excelentísima Corte Suprema haya resuelto que: “(…) el contexto de la sociedad conyugal, los bienes reservados constituyen un patrimonio especial: a) por el origen de sus bienes; b) por su forma de administración; c) por su activo y pasivo propios, y en general; d) por estar sometido a un régimen especial. Este patrimonio, es consecuencia, se distingue a los ojos de los cónyuges y de los terceros de los bienes del marido, de la mujer y de la sociedad misma considerándose por la ley a la mujer como separada parcialmente de bienes.” [Sentencia de la Excelentísima Corte Suprema, de 02 agosto 2005, en causa Rol Nº 4404-04.].

Cuando señalamos que tales bienes en principio son sociales, es porque provienen del trabajo de uno de los cónyuges, de ahí que a la disolución de la sociedad conyugal vengan a incrementar los gananciales si es que la mujer o sus herederos, según sea el caso, no han renunciado a la participación que les cabe en ellos.

5.- El marido carece de toda injerencia en su administración, ya que esta se radica exclusivamente en la mujer.

Carlos Antonio Garrido Chacana

Abogado, Magíster en Derecho de Familia e

Intervención Familiar

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