Carlos

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EFECTOS DE LA DECLARACIÓN DE NULIDAD DEL ACUERDO DE UNIÓN CIVIL

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En virtud de la Ley 20.830, podemos concluir, que la sentencia produce sus efectos respecto de las personas cuyo acuerdo de unión civil se ha declarado nulo desde el momento en que quede ejecutoriada, mientras que respecto de los terceros -la segunda parte del inciso- se requiere de la subinscripción en el registro a que hace referencia el artículo 6.

En consecuencia, mientras no se declare la nulidad por sentencia firme o ejecutoriada, los contrayentes afectados por una causal de nulidad se tienen para todos los efectos como convivientes civiles.

Por otra parte, si se declara la nulidad por sentencia ejecutoriada, los contrayentes afectados por la causal son retrotraídos al estado anterior a la celebración del contrato, por tanto, el acuerdo de unión civil se mira como no efectuado, cuestión que si bien no lo señala textualmente la Ley 20.830 se produce por el efecto natural de toda nulidad judicialmente declarada.

La nulidad, entonces, extingue o suprime todos los efectos que había producido el acuerdo de unión civil, como si este nunca hubiere existido. Quien obtiene nulidad de del contrato, nunca tuvo la calidad de conviviente civil. Esta es una diferencia esencial con la muerte natural, muerte presunta, matrimonio, mutuo acuerdo, y voluntad unilateral de los convivientes.

El llamado efecto retroactivo de la nulidad, básicamente es el sostén de una serie de otros efectos que veremos a continuación.

En virtud que lo previsto la ley, la sentencia ejecutoriada de nulidad del acuerdo, arrastra, entre otras, las siguientes consecuencias:

1.- Cesa la calidad de parientes entre sí de los contrayentes para efectos procesales;

2.- Recuperación del estado civil existente con anterioridad al acuerdo. Las personas volverán a ser solteras, viudas, divorciadas, etc., ya que no existe el estado civil de anulado;

3.- Cesa el parentesco por afinidad entre el conviviente civil y los consanguíneos de la persona con la cual se contrajo el acuerdo;

4.- Cesa el deber de ayuda mutua de los contrayentes;

5.- Cesa del deber de socorro entre los contrayentes;

6.- Cesa la aplicación de las normas de los bienes familiares;

7.- Cesan los eventuales derechos sucesorios respecto del otro contrayente en caso de muerte del aquél;

8.- Cesa legitimación activa para demandar las eventuales indemnizaciones de perjuicios por el hecho ilícito de un tercero que causare el fallecimiento de su conviviente civil o que lo imposibilite para ejercer por sí mismo las acciones legales correspondientes;

9.- Cesan todas las inhabilidades, incompatibilidades y prohibiciones que las leyes y reglamentos establecen respecto de los cónyuges y, que en virtud de la Ley 20.830 -de pleno derecho-, se hacían extensivas al conviviente civil;

10.- Cesa el impedimento para contraer matrimonio y/o celebrar otro acuerdo de unión civil. Lo anterior, con la salvedad de las reglas vinculadas a las prohibiciones contenida en los artículo 10 y 11 de la misma ley.

11.- Cesa la posición preferente del conviviente civil para hacerse cargo del cuidado personal del hijo del otro contrayente ante la inhabilidad física o moral de ambos padres.

12.- La declaración de nulidad hace exigible la compensación económica. La declaración de nulidad por sentencia ejecutoriada del acuerdo de unión civil puede dar origen a una compensación económica a favor de uno de los convivientes civiles.

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