Carlos

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Cuestiones Generales Respecto de Violencia Intrafamiliar

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Como hablamos de violencia, asociamos el término a vigor, poder, maltrato o fuerza. De ahí, que en términos más o menos generales, podamos definir el concepto como la acción o efecto de violentarse; acción violenta o contra el natural modo de proceder; fuerza extrema, o abuso de la fuerza que ejerce una persona sobre otra para hacer lo que no quiere de manera obligada. El término lleva incorporada la idea de fuerza excesiva, de ahí que para tratar apropiadamente el punto debamos diferenciar entre un ser fuerte de uno violento, uno que no limita la fuerza a lo estrictamente justo.

Según algunos, el ser humano no tendría una naturaleza violenta por lo que ésta característica se iría adquiriendo gradualmente durante el trascurso de la vida, cuestión respecto de la cual pueden armarse extensos debates por lo que está lejos de zanjarse. De ahí que con la finalidad de analizar y explicar, más o menos someramente, la génesis de la violencia intrafamiliar, y en consecuencia, comprender los distintos factores que provocan y contribuyen en la mantención del fenómeno, se han desarrollado o elaborado una serie de teorías. Dichas teorías podemos sintetizarlas en la:

1.- Biológica. Busca explicar la conducta violenta en variables fisiológicas. Dicha teoría se ha fundado en evidencias de personas afectadas por retardo mental, parálisis cerebral, epilepsia, como en ciertas limitaciones neurológicas, ya que en virtud de estos estados, serían más proclives a presentar tipos de conductas violentas, producto de situaciones o cuadros de estrés y frustración derivada del mismo estado.

Por otro lado, también podemos ver ciertas limitaciones orgánicas susceptibles de generar conductas violentas. De ahí que podemos mencionar: el vocabulario y pensamiento restringido (situación que constituye una traba a la comunicación, y que por lo mismo, contribuye a la violencia); deficiencia de pensamiento abstracto, cuestión que impide medir la justificación y consecuencias de las acciones; y percepción deteriorada de la realidad, cuestión que impide una interacción fluida con otros.

En relación a la endocrinología, se han realizado diversas investigaciones con el fin de precisar las causales más específicas. De ahí se destaca la influencia de la hormona sexual testosterona -secretada principalmente por las gónadas masculinas, por tanto, en mayor proporción en ellos- en la manifestación de la conducta agresiva, ya que existen evidencias basadas en observaciones empíricas de animales castrados que muestran disminución de conductas violentas.

Por otro lado, también se ha visto la influencia de los niveles de glicemia en conductas agresivas en las personas.

Dentro del ámbito neurológico, la adolescencia tardía y la adultez temprana son períodos que se asociarían al incremento de conductas violentas.

2.- Psicológica. También se ha buscado explicar el germen de la violencia, señalando que las personas violentas son psicológicamente enfermas.

El mayor peligro al asociar la conducta de un agresor con circunstancias psicopatológicas, o alcoholismo, o con algún defecto de personalidad, está en el hecho de privarlo de responsabilidad por tal conducta.

También se piensa, que el origen de la violencia está en las situaciones provenientes de la historia de vida del agresor, cuestión que habría generado la inseguridad emocional que actualmente desencadena los episodios de violencia al interior de su familia.

Las principales características de estas personas son:

a.- Falta de seguridad personal, derivada de su baja autoestima, característica que se compensa por medio de una actitud externa firme y autoritaria que no demuestra su verdadera debilidad interna.

b.- Dificultad en la libre expresión de sus sentimientos.

c.- Comunicación limitada con los otros, sin compartir sus problemas ni sentimientos, no se atreve a decir lo que quiere, siente y necesita.

d.- Carece de responsabilidad y autoconciencia por los actos ejecutados.

e.- En violencia de parejas, se observan celos patológicos como la búsqueda de motivos para su justificación, culminando con maltratos hacia la misma en virtud de tal justificación.

3.- Sociológica. La violencia intrafamiliar sería una forma que adopta la característica social de dominación del hombre sobre la mujer. Los aspectos sociológicos y culturales vinculados al surgimiento y mantención de patrones violentos que se dan al interior de la familia provienen del modelo existente. Modelo se relacionado con la “sociedad de clases”. En este sentido, a través de la historia la violencia ha afectado a todas las personas por igual, por tanto, siempre han existido luchas de poder -desde los niveles jerárquicos más altos a los más bajos- donde el grupo fuerte domina al débil. El sistema se mantiene inalterable cuando el dominado, percibe la situación como normal, lógica o más bien natural. Los dominados presentan rasgos que serán utilizables por los dominantes, y así, la agresividad, fuerza y autoridad del último se complementa con la inactividad, resignación, dependencia e ignorancia del primero. Lo anterior, unido al llamado sistema patriarcal, que se caracteriza por una presentación rígida, jerárquica y sexista, incrementa la problemática planteada.

4.- De la socialización. La teoría explica el fenómeno desde el contexto sociológico. Aquí vemos cómo el individuo incorpora creencias y valores que permiten la perpetuación de una conducta aprendida, y que el contexto familiar es el principal ámbito donde el individuo experimenta los primeros índices de agresión. Los contenidos a proporcionados al interior de la familia hacen que los niños aprendan los mensajes entregados por los padres. Lo mencionado se debe a que la familia es considerada como un agente de socialización que brindaría las bases para el surgimiento de las conductas.

Otro agente de socialización está constituido por los medios de comunicación de masas, especialmente la televisión. Generalmente, los medios de comunicación incentivan la violencia como medio legítimo para el logro de metas u objetivos personales. La televisión abierta y comercial se ha transformando en un instrumento de consumo que realiza la exaltación de la violencia, erotismo distorsionado, relaciones anómalas y la falta de compromiso emocional en la sexualidad, etc.

Por otro lado, los medios de comunicación escritos son otro agente de socialización que transmite a sus lectores la violencia imperante sin adoptar una posición ética al respecto, sino que habitualmente lo abordan de manera sensacionalista -lo que provoca un reforzamiento a la estigmatización y desprotección de las víctimas-, y desde una perspectiva policial, cuando lo que se debiera hacer es educar al respecto.

Como conclusión a lo señalado con antelación, y a juicio estrictamente personal, puedo decir, que las teorías descritas no se dan de forma pura, sino mediante una combinación de ellas.

Sea cual sea el origen de la violencia, no podemos dejar de reconocer que entre los vicios del ser humano es uno de los más fáciles de adquirir pero a la vez más difíciles de erradicar, ya que por su precariedad parece ser el medio natural de sometimiento de los más débiles en ausencia de razón, de ahí que no tiene sentido en sí, sino una finalidad práctica, cual es, lograr el sometimiento que no se obtuvo por medio del convencimiento, o quizá descargar tensión acumulada o simplemente manifestar tolerancia.

El germen de la destrucción nos persigue constantemente, y la violencia no es más que su mejor instrumento. Dicha manifestación adquiere distintas formas según el ámbito en que nos desenvolvamos, por tanto la violencia intrafamiliar no es más que una de las tantas modalidades de la misma, aunque será siempre la más común, permanente y dañina, ya que los afectados son aquellos que por el vínculo que tienen con el agresor, debieran ser los últimos en sufrir las consecuencias de su fuerza desenfrenada.

Como esta modalidad se da dentro de la familia, es decir, tiene relación con la calidad de los sujetos que intervienen en la misma, nos encontramos obligados a definir este último concepto de un modo específico para entrar apropiadamente en el análisis de la materia. De ahí que debamos comenzar por señalar, que esta modalidad de violencia debe entenderse como un fenómeno social originado por múltiples causas, causas que muchas veces no alcanzan a percibirse en su verdadera dimensión, de ahí lo verdaderamente grave de su impacto.

Esta modalidad de violencia se refiere a la agresión física y sicológica que se desarrolla dentro de una estructura de poder que refleja relaciones interpersonales -entre víctimas y victimario- que contribuyen al incremento de la misma por medio del fomento consciente o inconsciente de su legitimidad, donde uno somete, y el otro legitima tal sometimiento.

Fácil es verificar que la realidad actual excede con creces los límites que antaño definían lo que se entendía por familia, ya que se da violencia entre novios, convivientes, personas que estuvieron casadas entre sí, entre allegados, parientes consanguíneos, afines, etc. Por eso algunos la denominan violencia doméstica. Este es el camino que sigue nuestra legislación en el artículo 5 de la Ley 20.066 sobre Violencia Intrafamiliar.

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