Carlos

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Cónyuge como Titular del Derecho de Alimentos

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En este caso debemos recordar que no solo responde el otro cónyuge de la obligación alimenticia, sino también, y en virtud de la solidaridad, el que sin derecho a ello, dificultare o imposibilitare el fiel y oportuno cumplimiento de dicha obligación alimenticia.

Como manifiesta el profesor Orrego “Los alimentos entre cónyuges corresponden a una manifestación concreta del deber de socorro, cuando este no se cumple espontáneamente; deber de socorro que a su vez se enmarca en uno de los fines esenciales del matrimonio enunciados en el artículo 102 del Código Civil, como es el que tienen los cónyuges, de auxiliarse mutuamente. Consiste este deber de socorro en la obligación de proporcionar los auxilios económicos necesarios para vivir. Se trata de un deber recíproco de los cónyuges, establecido en el artículo 131 y desarrollado en el artículo 134, ambos del Código Civil. Constituye asimismo la obligación alimenticia entre cónyuges, una manifestación del principio de protección del cónyuge más débil.” (ORREGO ACUÑA, Juan, en su obra “Los Alimentos en el Derecho Chileno”, año 2009, p. 114).

El Código Civil, señala que el marido y la mujer deben proveer a las necesidades de la familia común, atendiendo a sus facultades económicas y al régimen de bienes que exista entre ellos. En miras de cumplir tal disposición, la norma permite recurrir al juez para que regle la contribución. La ley hace necesario distinguir el régimen de bienes que existe entre los cónyuges, de lo que resulta, que en el caso de la sociedad conyugal, el marido por ser su administrador, debe proveer a los gastos de mantenimiento de su mujer y de la familia en común.

Cuando hay separación total de bienes entre los cónyuges, exista o no separación de hecho entre ellos, ambos cónyuges deben proveer a las necesidades de la familia común en proporción a sus facultades, de lo que resulta que el cónyuge con recursos económicos debe suministrar alimentos al que se encuentre en estado de necesidad. La norma es común, tanto para marido como para mujer.

En el caso de que los cónyuges estén casados bajo régimen de participación en los gananciales se aplicarán las mismas reglas vistas a propósito de la separación total de bienes.

En cuanto al derecho de alimentos en la separación judicial de los cónyuges, regirán las reglas especiales contempladas en el Párrafo V, del Título VI del Libro I del Código Civil, por lo que no resulta alterado el derecho entre los cónyuges, sin perjuicio de lo cual, debe tenerse en cuenta la regla especial que nos dice que el cónyuge que haya dado causa a la separación judicial por su culpa, sólo tendrá derecho para que el otro le provea de lo necesario para su modesta sustentación, pero en este caso el juez reglará la contribución teniendo en especial consideración la conducta que haya observado el alimentario antes del juicio respectivo, durante su desarrollo o con posterioridad a él.

Según el Código, el cónyuge que no haya dado causa a la separación judicial tendrá derecho a que el otro cónyuge lo provea de alimentos según las reglas generales, pero si la culpabilidad de este último fuere atenuada por circunstancias graves en la conducta del primero (que solicitó la separación judicial), podrá el juez moderar el rigor de los alimentos.

En cuanto a la acción de divorcio, el cónyuge demandado puede defenderse de la acción fundada en el cese de la convivencia, si su demandante, durante el tiempo en que ha cesado la convivencia, no ha cumplido reiteradamente con su obligación de alimentos respecto de él y de sus hijos comunes, pudiendo hacerlo, ya que, conforme lo señalado en la Ley de Matrimonio Civil, habrá lugar también al divorcio cuando se verifique un cese efectivo de la convivencia conyugal durante el transcurso de, a lo menos, tres años, salvo que, a solicitud de la parte demandada, el juez verifique que el demandante, durante el cese de la convivencia, no ha dado cumplimiento, reiterado, a su obligación de alimentos respecto del cónyuge demandado y de los hijos comunes, pudiendo hacerlo.

Se entenderá cumplido este requisito si hubiere más de un episodio de incumplimiento de la obligación de proporcionar alimentos al cónyuge y a los hijos comunes.

Según algunos, los alimentos debieron haberse establecido o aprobado por sentencia judicial, para configurarse la causal que autoriza al juez para rechazar la demanda de divorcio. En todo caso, podemos afirmar, que esta exigencia de la ley, en ordena a que el demandante no se encuentre en situación de incumplimiento de su obligación de proporcionar alimentos, constituye una manifestación del principio de la protección del cónyuge más débil y del principio del interés superior de los niños.

En este caso (a diferencia del descendiente o hermano), los alimentos se deben por toda la vida del alimentario continuando las circunstancias que legitimaron la demanda.

Hay que tener presente, que la nulidad del matrimonio no extingue el crédito de uno de los ex-presuntos cónyuges contra el otro, por pensiones alimenticias devengadas y no pagadas al tiempo de la nulidad, como agrega el profesor Orrego, ya que como señala la Ley de Matrimonio Civil, citado por el mismo autor, “El matrimonio nulo que ha sido celebrado o ratificado ante el Oficial del Registro Civil produce los mismos efectos civiles que el válido respecto del cónyuge que, de buena fe y con justa causa de error, lo contrajo, pero dejará de producir efectos civiles desde que falte la buena fe por parte de ambos cónyuges”.

Carlos Garrido Chacana

Abogado

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