Carlos

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Cuestiones anexas al Cuidado Personal

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CUIDADO PERSONAL Y TUTELA

 

            Con alguna frecuencia se tienden a confundir ambas figuras, incluso al punto que en ocasiones se incurre en el error de solicitar una, cuando se quería o pretendía la otra. Ello acontece porque ambas instituciones guardan entre sí una serie de similitudes, siendo un poco más que tenues sus diferencias.

            La tutela como la curaduría son guardas. Ambas se relacionan estrechamente, ya que una implica hasta cierto punto la sucesión de la otra, pues el límite está dado por la edad del pupilo. Mientras la curaduría está más bien dirigida al patrimonio, la tutela, está más bien dirigida al aspecto personal del pupilo, dada la edad del mismo. En cambio el cuidado personal, tiene una connotación directamente asistencial y de socorro. Está vinculado a los padres, lo cual no obsta que excepcionalmente terceros lo asuman.

Nada impide solicitar tutela o cuidado personal, aunque en la práctica, por ejemplo, los abuelos prefieren la segunda, por su carácter más amplio, y el vínculo de sangre que los une con el menor.

TUICIÓN DECLARATORIA

               Sabemos que si los padres se separan de hecho y no han celebrado acuerdo conforme el inciso 1° del artículo 225 del Código, ni existe resolución judicial que se pronuncie al respecto, el menor continuará bajo el cuidado personal del padre o madre con quien estén conviviendo (inciso 3° del artículo 225), pero como sabemos, el respectivo padre o madre puede tener dificultades para acreditar los derechos que la ley le otorga frente a terceros, por lo que puede concurrir al tribunal solicitando se reconozca por medio de sentencia dicho cuidado personal, y por consiguiente su patria potestad en procedimiento no contencioso, mediante los medios de prueba que permite la ley, es decir, cualquiera.

La resolución que la reconozca deberá subinscribirse al margen de la inscripción de nacimiento del menor a fin que produzca sus efectos respecto de terceros.

CUIDADO PERSONAL Y CONVIVENCIA

            La convivencia del padre o madre con una persona distinta no los inhabilita para ejercer el cuidado personal, considerarlo de por sí como reprochable no armoniza con la situación actual de nuestra sociedad, en que el concepto de familia es mutable y no la resultante del monopolio de matrimonio, cuestión que se encuentra ratificada dado los criterios incorporados por el actual a el artículo 225-2 del Código Civil, para la atribución y ejercicio de dicho cuidado.

En ocasiones se da un fenómeno a primera vista curioso: el fracaso matrimonial lleva a sus miembros a ser mucho más cuidadoso en la elección de una nueva pareja, por lo que ésta nueva relación no matrimonial, en muchas ocasiones tiene más proyección, madurez y estabilidad que la primera matrimonial.

            Por ende, corresponde ver el caso concreto, y siempre considerando el interés superior del menor, para resolver en uno u otro sentido. Para tal efecto, consideramos que hay una conducta reprochable cuando las relaciones del respectivo padre o madre son esporádicas e inestables (lo que no puede generar el ambiente de tranquilidad y afecto necesarios), involucran a sujetos de dudosa moral (como por ejemplo, con delincuentes, proxenetas, vagos, etc.), o exponen al menor a terceros extraños o a situaciones de riesgo de abusos, etc.

Carlos Garrido Chacana

Abogado

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